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MOHAMED CHUKRI, UNA DESPEDIDA SIN ADIOS

Fernando de Ágreda

La imagen de Mohamed Chukri que viene a mi memoria en este día de su despedida es la de aquel escritor al que conocí en Tánger y con el que estuve en contacto por unas cartas sinceras, en español casi siempre, que conservo con cariño. 

A finales de los años sesenta y ya en los setenta me dediqué a estudiar el mundo literario marroquí, animado por mi profesor y mentor,  Pedro Martínez Montávez, entonces en la Facultad de Filosofía y Letras de la Complutense: eran mis primeros pasos en los estudios de literatura “neo-árabe”y en un mundo tan especial como era el Marruecos  de aquellos años. La rápida respuesta de los propios escritores me animó tanto en mis estudios que conseguí publicar una encuesta (en la revista Almenara, primeramente, y por completo después, en los Cuadernos del “Seminario de Literatura y Pensamiento Árabes” del Instituto Hispano-Árabe de Cultura) en la que descubría sus datos personales y sus opiniones literarias. ¿Fue quizá un atrevimiento por mi parte? Seguramente pero era la forma de facilitarles el conocimiento de su propia obra y, lo mejor de todo, implicarles en mi propia experiencia . Por eso siempre estaré agradecido  a mi profesor y buen amigo Martínez Montávez por su sincero afecto, por su paciencia y su ejemplo de honradez, por su dedicación en definitiva a mis esfuerzos universitarios. Él me puso en contacto con otro amigo inolvidable: ´Abdelkáder Smihi, tangerino y buen escritor, además de dibujante (suyos serían los diseños de las portadas de la revista Afaq, de la Unión de Escritores Marroquíes, y de la portada de la obra teatral de Chukri titulada Al-Sa´ada) al que había conocido durante su estancia en El Cairo. ¡Cómo olvidar los buenos momentos que pasé en su casa de Rabat, en la Place Lavigerie! Fue seguramente la llave que me introdujo en el mundo literario marroquí, junto a Mohamed Laarbi Messari, a través de la Unión de Escritores Marroquíes…Así llegué a Chukri, y es lo que deseaba rememorar ahora.

Mohamed Chukri me escribió una carta en español diciéndome que estaba dispuesto a ayudarme en mi trabajo con mucho gusto: me enviaba algunos relatos mecanografiados como muestra de su obra y contestaba a mis preguntas de la encuesta citada. Hoy vuelvo a leer sus respuestas – tan directas y graciosas a veces -  que explican la situación en que se hallaba entonces.     

En 1981 publicamos un relato de Chukri en la antología dedicada a la Literatura y el pensamiento marroquíes contemporáneos, del antiguo Instituto Hispano-Árabe de Cultura, en la que colaboraron más de treinta especialistas, entre arabistas e hispanistas. Su título: “Tres huecos” (Al-afwah al-talata) y fue traducida por nuestro compañero ya fallecido Marcelino Villegas (que tanto trabajó por dar a conocer la literatura árabe contemporánea). Firmado en Tánger, en 1967, es un texto muy significativo del estilo de Chukri y del ambiente de aquella ciudad visto por uno de sus protagonistas: el propio Chukri…

Este relato se incluiría en la versión original en el libro Al-jayma, en 1985, editado a expensas del autor. De 1985 data su novela Al-suq al-dajili, escrita en 1976 y siempre desde Tánger. Antes, en 1979, había aparecido en Beirut su libro de relatos titulado Maynun al-ward,  (que conocí gracias a mi amigo Ahmed El Bahraoui)presentado por otra gran figura de la literatura marroquí Muhammad Barrada, profesor de la Facultad

de Letras de Rabat. Se hicieron traducciones de algunos de estos relatos al español por Pedro Martínez Montávez, Said Sabia, entre otros que recuerde ahora.

Hasta 1982 no aparecería su primer libro autobiográfico: el famoso Al-jubz al-hafi, editado en árabe por el propio autor, despues de haber estado censurado durante varios años. Se había publicado primero en inglés por el que fue su “descubridor” el conocido escritor Paul Bowles con el título de For bread alone, en 1973. Y en 1982, en Paris, la traducción al francés de Tahar Ben Jelloun: así se daría a conocer este libro (“sira datiyya riwa`iyya, 1935-1956”), primera parte de su autobiografía literaria, según el subtítulo del libro. La versión al español, El pan desnudo, se editó en 1982 , presentada por Juan Goytisolo,y luego, en otra editorial, en 1996, realizada por el profesor ´Abdallah Djbilou, al que me unen lazos de antigua amistad.

La segunda parte y con el título de Tiempo de errores, de 1992, sería traducida al español por Karima Hajjaj y Malika Embarek, mis buenas amigas también, y se publicó en 1995, afortunadamente.

Fernando Ramos, profesor de la Universidad de Alicante, ha estudiado la obra de Chukri dentro de su interesante libro titulado: Aproximación al relato marroquí en lengua árabe (1930-1980), editado por su universidad en 1998. Destaca, por ejemplo, los dos elementos que son la fuente de la creatividad de nuestro autor: la ciudad de Ténger, símbolo de inestabilidad, de una parte y, de otra, la experiencia personal del propio Chukri desde la miseria y la marginación…Hay que leer estas páginas de mi colega Fernando Ramos para conocer mejor el marco y la narrativa de una figura excepcional del mundo literario que nos debía ser mejor conocido…Por eso digo: una despedida que no es un adios definitivo… 

NOTA. No he podido leer la última parte de la biografía de Chukri traducida al español por Husein Buzalmate y Malika Embarek López: se titula Rostros, amores, maldiciones y se ha publicado en la misma editorial Debate, de Madrid, en 2002.

Otras referencias interesantes se pueden encontrar en: José Mª Ridao: “Chukri y el género autobiográfico”, en Cálamo, Madrid, Revista de Cultura Hispano-Árabe, nº 10, julio-septiembre 1986, p. 49; Leonor Merino: Encrucijada de liteaturas magrebíes. Valencia-UNED, 2001; Carmen Gómez Camarero: Contribución del arabismo español a la literatura árabe contemporánea: catálogo bibliográfico (1930-1992). Granada, 1994. La revista Afaq, de la Unión de Escritores Marroaquíes, dedicó a Chukri varios artículos de conocidas firmas literarias, con buenas fotografías además, en su número 67, de 2002.

 

 

                 

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Editor: Abdelkader Chaui 
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