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EL
DRAMATURGO MOHAMED DAHROUCH OBJETO
DE UNA TESIS DOCTORAL Mohamed
Lemrini El Ouahhabi El Salón de Grados de la Facultad de Filología de la Universidad Complutense de Madrid ha sido el escenario de la lectura de la tesis doctoral titulada “La obra dramática de Mohamed Dahrouch”. La autora, Charifa Dahrouch, hija del dramaturgo, ha obtenido la calificación de Sobresaliente Cum Laude del tribunal formado por Manuel Fernández Nieto, Monserrat Abumalham, Lola López Enamorado, Fernando de Ágreda Burillo y Milagros Nuin Monreal. Dirigida por María Jesús Viguera Molins, este trabajo de investigación es un eslabón añadido para la difusión de la cultura y en este caso del arte escénico marroquí en España. Dahrouch con una cincuentena de obras publicadas y representadas, la mayoría de ellas de cosecha propia, es un autor muy representativo dentro del escenario teatral árabe moderno y más concretamente para el teatro marroquí ya que, como ha afirmado la doctoranda en su defensa, refleja sus circunstancias, sus procesos, sus condicionantes y sus logros. Con una larga trayectoria, una extensa dedicación, una tenacidad de pionero y una vivencia tan enraizada, el autor como lo describe Charifa Dahrouch, está profundamente ubicado en su área cultural y en sus conocimientos históricos. Su obra es representativa ya que adapta y encierra todas las posibles características, dificultades y tendencias teatrales de Marruecos a lo largo de casi cincuenta años, partiendo desde finales de los años cuarenta. Aunque la mayoría de sus obras han sido escritas en árabe, Dahrouch ha adaptado varias obras de la lengua de Cervantes y ha llevado a escena en Marruecos obras como La Malquerida de Jacinto Benavente, El pan de todos de Alfonso Sastre, e incluso ha escrito dos obras directamente en español, Réquiem sin viuda y Petra. La doctoranda considera que la producción dramática de su padre, presenta correlaciones con la obra de diferentes dramaturgos europeos de su época y señala infinidad de inquietudes y recursos compartidos con autores españoles que van desde Alejandro Casona hasta Antonio Buero Vallejo. Sus inquietudes, dice, reflejan varios aspectos que afectan esencialmente a la cultura española en su proyección y en sus relaciones con todo lo magrebí. Charifa Dahrouch ha analizado la vida y obra de Mohamed Dahrouch teniendo en cuenta su época y su entorno cultural, observando en él, como en gran parte de los dramaturgos árabes contemporáneos, una apertura a las corrientes teatrales universales y especialmente a las europeas. No sólo analiza el conjunto de la obra del dramaturgo, sino que traduce tres de ellas, las que ella considera más representativas y fundamentales que pasa a estudiar con detenimiento: Al Charika (La empresa), Mawt dubâba (La muerte de una mosca) y Al wârituna wa dâr (Los herederos y la casa). Estas son obras que pertenecen a la etapa culminante del autor como se justifica, obras que reflejan con exactitud su trayectoria ya que desarrollan los temas y las formas teatrales más características de su producción dramática, además da la casualidad que las tres obras han sido representadas y publicadas en Marruecos. La doctoranda considera al dramaturgo fundador de la actividad teatral en la ciudad de Tetuán, cuya tradición remonta a los moriscos. Asegura estar dotado de una notable perspectiva universal que se refleja en su obra por medio de las diversas adaptaciones, su bilingüismo y su pluriculturalidad, siendo consciente de sus aportaciones y de su proyección temporal debida a la escasa trayectoria e historia del teatro en el mundo árabe. Ha cultivado, dice, varios géneros escénicos haciendo énfasis en el teatro infantil/juvenil, con una clara visión pedagógica y difusora del Teatro, además de haber pasado por sus diferentes oficios, desde autor hasta director, pasando por ser actor y hasta crítico, llegando a considerándole un “animal del teatro”. El afán por la difusión del teatro ha llevado a Mohamed Dahrouch a creer más en la utilización de la lengua al fushâ (el árabe hablado) como herramienta de expresión, defendiendo la tesis de que el público marroquí prefiere más los diálogos en árabe dialectal. Más aún, el autor ha utilizado a veces la forma tan peculiar y característica del habla tetuaní en sus representaciones, al igual que ha adaptado los diversos registros lingüísticos convenientes a la verosimilitud da cada personaje, acentuando sus rasgos socioculturales siempre que la trama lo demandase. A Mohamed Dahrouch se le reconoce igualmente haber sido pionero, investigador y renovador, lo que le ha llevado a desarrollar grandes y diversificadas técnicas, probar y ensayar diferentes estilos que han hecho evolucionar su quehacer de un modo altamente positivo. A Charifa Dahrouch se le agradece haber contribuido con su investigación a la difusión internacional de un autor teatral que empezó siendo local. Ella agradece el apoyo que ha recibido de sus diferentes profesores y comenta que la única ventaja que ha obtenido, como hija del dramaturgo, ha sido utilizar una información privilegiada y de primera mano. Los miembros del tribunal han elogiado y recomendado la publicación de esta Tesis, separando la parte del análisis de las obras traducidas para contribuir mejor, de este modo, a la difusión y divulgación de este autor tetuaní entre la intelectualidad de la orilla norte del Mediterráneo. |
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