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MAHMUD DARWICH Como un poeta, no como una causa
Mahmud Darwich, importante poeta palestino que encarnó a su puebloWASHINGTON (AFP) — El palestino Mahmud Darwich, que falleció el sábado en Estados Unidos a los 67 años, era uno de los más importantes poetas contemporáneos de lengua árabe, con una obra de gran lirismo marcada por los dramas de la ocupación y el exilio vividos por el pueblo palestino. Darwich había adquirido una notoriedad internacional, con cerca de 30 obras traducidas en 40 idiomas. Su célebre poema de 1964, 'Identidad' ('Sajjel: Ana arabi'), sobre el tema de un formulario israelí que había que completar obligatoriamente, se convirtió en himno de referencia para todo el mundo árabe. Mahmud Darwich nació el 13 de marzo de 1941 en Al Birweh, en Galilea, en ese entonces Palestina bajo mandato británico y hoy norte de Israel. Durante la guerra árabe-israelí de 1948, esta ciudad fue destruida y sus habitantes fueron forzados al exilio. La familia Darwich se escapó a Líbano, donde estuvo un año antes de volver clandestinamente a Israel, donde se instaló, en la localidad de Deir Al Assada, con un situación precaria. Después de sus estudios (en árabe y hebreo) en escuelas árabes israelíes, Darwich se instaló en Haifa, el gran puerto del norte de Israel, donde vive una importante comunidad árabe. En 1960, a los 19 años, publicó su primer compendio de poesia: 'Pájaros sin alas'. Un año más tarde, se unió al Partido Comunista de Israel, una formación judeo-árabe. Darwich -que sufrió arrestos residenciales durante largos períodos- soñaba todavía con revolución e internacionalismo y expresa en su poesía una identidad palestina negada en la época. A principios de los años 70, eligió el exilio: partió a Moscú a estudiar economía política, y luego se fue a El Cairo en 1971. En Beirut, en 1973, trabajó como redactor en jefe en el Centro de investigación palestino de la Organización de Liberación de Palestina (OLP), que en su momento estaba en guerra con Israel. Después de la guerra israelí en Líbano durante el verano de 1982, que forzó a la dirección de la OLP a buscar refugio en Túnez, Darwich retoma la ruta del exilio: El Cairo, Túnez y luego París. En 1993, Darwich renuncia a la OLP para protestar contra los acuerdos de Oslo, tras estimar que no aportarían una "paz justa" para los palestinos. El poeta va en 1995 a la Franja de Gaza, tras el advenimiento de la autoridad palestina, antes de instalarse en Ramala, en Cisjordania. En mayo de 1996 fue autorizado a pisar suelo israelí por primera vez desde su exilio, para asistir al funeral del escritor árabe israelí Emile Habibi. En 2000, el ministro israelí de Educación propuso que dos poemas de Darwich fueran incluidos en los programas escolares israelíes. Pero el primer ministro, Ehud Barak, rechazó esto cuando la derecha recordó que Darwich escribió en 1988 un poema donde hace un llamado a los israelíes a morir donde quieran "pero no en casa". En julio de 2007 volvió a Israel durante un recital en Haifa, frente a una multitud compuesta, en su mayoría, por diputados árabes del Knesset (Parlamento israelí). Más recientemente, en el Festival de las Músicas del Mundo de Arles (sur de Francia) en julio, dijo preferir temas universales como el amor, la vida y la muerte antes que los puramente políticos de sus comienzos, y afirmó que quería ser leído "como un poeta, no como una causa". Laureado con el premio Lenin de la ex URSS, caballero de las Artes y Letras (en Francia), Darwich había recibido en La Haya el prestigioso premio Príncipe Claus, por su "obra impresionante".
PALESTINAFunerales nacionales de un poeta
El principal poeta palestino falleció el sábado en un hospital estadounidense, donde había sido sometido sin éxito a una delicada operación a corazón abierto. Aunque su obra dio expresión escrita a la tragedia de su pueblo, durante su última aparición en público (en Arles, julio de 2007) Darwich dijo esperar que se le recuerde “como un poeta, no como una causa”. El presidente palestino pide a Israel que autorice la inhumación en su Galilea natal. Nacido en 1941 en Al Birwah, Galilea, durante el mandato británico sobre Palestina, Mahmud Darwich deja 20 libros de poesía, siete libros en prosa y obras colectivas en las que actuó como editor. Su pueblo natal fue arrasado después de la fundación de Israel y su familia debió refugiarse en Líbano, antes de instalarse en territorio israelí. Publicó su primer libro de poemas en 1960 y en 1964 recibió premios y honores por su poema Documento de Identidad publicado en el poemario Ramos de olivas. Comenzó a trabajar como periodista, pero en 1970 inició estudios de economía política en Moscú, antes de vivir en El Cairo, Túnez, París y Beirut. A fines de los años 90 se instaló en la franja de Gaza, pero optó por mudarse a Ramala, la sede provisional de la presidencia palestina en Cisjordania. Traducido a 26 lenguas, Darwich era presidente de la Unión de escritores políticos, director de una de las principales revistas árabes de poesía y solía ser considerado como la expresión más característica del sufrimiento del pueblo palestino desde su derrota ante Israel en 1948. En 1960 adhirió al Partido Comunista de Israel, pero adquirió notoriedad a fines de los años 60 por su acción al interior de la Organización para la Liberación de Palestina, OLP, fundada por Yasser Arafat. En 1974 redactó el discurso que Arafat pronunció en la sede de la ONU: “Llego con un ramo de olivo y el arma de un combatiente de la libertad. NO dejen que el ramo se caiga de mi mano”. Sin embargo, en 1993 renunció al mandato de miembro del Comité Ejecutivo de la OLP para protestar contra los Acuerdos de Oslo, que le parecieron contrarios al interés de los palestinos. Aunque su obra poética se refiere constantemente a la pérdida de la tierra, el exilio y la destrucción de la tradición de su pueblo, el poeta reclamaba la universalidad de sus temas orientados a ilustrar los límites y la grandeza de la condición humana, las modalidades del amor y la inevitabilidad de la muerte. Su libro más conocido en prosa, Una memoria por el olvido, relata un día de la vida de un hombre durante el sitio israelí de Beirut en 1982. El presidente palestino Mahmud Abas ha expresado su tristeza “por la pérdida de una estrella que brillaba en el firmamento cultural árabe”. Abas ha enviado un avión oficial a Houston, desde donde los restos de Darwich serán transportados a la capital de Jordania, antes de ser trasladados a Ramala, donde recibirá el martes el honor de funerales nacionales, los primeros después del fallecimiento de Yasser Arafat en 2004. La Autoridad Palestina gestiona ante Israel el permiso para que Darwich sea enterrado en su Galilea natal, ubicada hoy en el norte de Israel.
ÉL ESTÁ TRANQUILOMahmud Darwix 06/05/2006
sorbe un té con limón bebo un café, es lo único que nos distingue. Él lleva, como yo, una camisa amplia a rayas yo hojeo, como él, los periódicos de la tarde. Él no me ve cuando miro de reojo, yo no le veo cuando mira de reojo, él está tranquilo, yo también. Pregunta algo al camarero, pregunto algo al camarero... Una gata negra pasa entre nosotros, acaricio su noche acaricia su noche... Yo no le digo: está despejado, el cielo está muy azul. Él no me dice: está despejado. Él es el observado y el observador yo soy el observado y el observador. Muevo la pierna izquierda mueve la pierna derecha. Tarareo una canción, tararea una canción parecida. Pienso: ¿es el espejo en el que me veo? Luego le miro a los ojos, pero no le veo... Abandono el café aprisa. Pienso: quizá sea un asesino, o quizá uno que habrá pensado que yo soy un asesino. Él tiene miedo, ¡y yo también!
Traducción de Luz Gómez García. Mahmud Darwix (Birwa, Palestina, 1941) es autor de El fénix mortal, Estado de sitio (ambos en Cátedra), El lecho de una extraña y Menos rosas (ambos en Hiperión). 'El está tranquilo, yo también' pertenece a su libro, inédito en español, No te excuses (La ta'tádiru an ma fa'alta, Beirut, 2004).
REPORTAJE: MAHMUD DARWIX POETAPoesía con tanques bajo la ventana
Agazapado en la frontera que delimita el hastío, el horror y la esperanza, el autor palestino de Estado de sitio y figura de las letras árabes habla de poesía, guerra y memoria con motivo de la publicación en España de su Poesía escogida. En tiempos difíciles para la poesía, Mahmud Darwix, hombre al que le cuesta sonreír, resiste. El poeta por excelencia desde Marruecos hasta Irak, nacido en 1941 en el pueblo palestino de Birwa, muy cerca de Acre, borrado del mapa por las milicias judías siete años después, vive a caballo entre Ramala (Cisjordania) y Ammán, recita en estadios de Beirut o viaja a El Cairo. "Los palestinos ríen, viven y hasta tienen una muerte normal, no sólo los matan" "La poesía te hace sentirte libre; tal vez es una ilusión, pero es esencial" Para regresar a su tierra necesita permiso del Gobierno hebreo. Rara vez se lo concede. "A veces voy a ver la tierra de mi memoria. El lugar de mi lengua está allí", comenta Darwix, que recibe a EL PAÍS en Ramala con motivo de la nueva edición española de su Poesía escogida (Pre-Textos), en traducción de Luz Gómez García. Embargado por un acendrado pesimismo, le disgusta la evolución de los países musulmanes, cada día más anclados en la religión; detesta las políticas de Estados Unidos e Israel en la región, y no atisba solución al eterno conflicto. Sólo resta un resquicio al que aferrarse. Su sueño: "Mejorar mi poesía. Escribir poesía pura". En su bello y pulcro a la par que modesto despacho del centro cultural Shakakini, Darwix explica que su poesía no es fácil. "Se necesita conocer la mitología de Oriente Medio. No me gusta escribir poemas unívocos, deben tener muchas interpretaciones". Y en permanente evolución, aborda ahora la causa palestina, de la que fue gran abanderado, de otro modo. "Creo que no hay una ruptura entre el pasado y el presente, que se pueden hallar las mismas semillas a lo largo de mi obra. Pero ahora me esfuerzo más en la estética, no sólo en reflejar la realidad. Intento humanizar nuestra causa. Los palestinos son seres humanos que ríen, viven, e incluso tienen una muerte normal. No sólo los matan". Cuando se le sugiere que hay gente a la que no agrada su obra, responde: "Sí, pero también hay quien prefiere la poesía que escribo ahora. Me ruboriza decirlo, pero soy el poeta más famoso en el mundo árabe, tengo nuevos lectores, muchos son muy jóvenes, y compran mis libros. Todavía pertenezco al futuro, que está en las nuevas generaciones". Tampoco las tendencias actuales, según él, abonan el campo para la creación poética. "Las nuevas tecnologías y los medios de comunicación han orillado a la poesía. Ya no ocupa el lugar que ocupaba antes en el mundo. No es una crisis exclusiva del ámbito árabe, sucede en todo el planeta. Ya no hay lectores de Lorca o Alberti". No va a renunciar, por mucho que se impongan las tendencias modernas o por muchas críticas que pueda recibir de sus compatriotas. Es su sueño. "Para escribir poesía pura hay que liberarse de la presión de la Historia, aunque sé que no es posible. Quiero que mi poesía se acerque a la música, algo que todos pueden entender. Y que mi país sea libre. Entonces podré decir cosas buenas de Israel. Entonces podré elegir el exilio, si quiero. Deseo que mi país tenga una vida normal. No quiero ni héroes ni víctimas". La poesía, como los territorios palestinos, sufre un asedio. El centro cultural que dirige el poeta fue tomado al asalto en 2002: "Los soldados israelíes destrozaron parte de los archivos. No lo perdí todo. Sólo fue una revancha porque había recibido a una delegación de escritores, entre ellos José Saramago, Wole Soyinka y Juan Goytisolo", explica. En esa época creó su obra Estado de sitio. "La escribí con los tanques debajo de mi casa. Fue una gran terapia para el alma. La poesía te hace sentirte libre, te conduce a otro sitio. Tal vez es una ilusión, pero es esencial", señala Darwix. Desde su infancia conoció experiencias traumáticas: el despojo, la cárcel, el destierro. La familia fue expulsada de Galilea en 1948. Él regresó de forma clandestina al año. El activismo político en la izquierda le llevó a prisión. A comienzos de los setenta comenzó su peregrinaje. Marchó a Moscú. Más tarde a El Cairo. Después a Líbano. Y de nuevo, en 1982, ya bajo asedio israelí, a Beirut. "El exilio es parte de mí. Cuando vivo en el exilio llevo mi tierra conmigo. Cuando vivo en mi tierra, siento el exilio conmigo. La ocupación es el exilio. La ausencia de justicia es el exilio. Permanecer horas en un control militar es el exilio. Saber que el futuro no será mejor que el presente es el exilio. El porvenir es siempre peor para nosotros. Eso es el exilio". "La arrogancia es enemiga de la inteligencia" Ha asegurado que se ha puesto una coraza; que logra, desde hace años, dominar sus sentimientos. Pero, como el té hirviendo que se sirve en Palestina, queda mucho del fuego juvenil, aunque expresado sin estridencias. Pregunta. En su poema Contrapunto, dedicado a Edward Said, escribe: "No os fiéis del caballo, ni de la modernidad". Respuesta. Aludo a los indios de América. Los blancos trajeron la modernidad en ese caballo. Ahora puede aplicarse a lo que pasa en Oriente Próximo. El tanque aquí es ese caballo. P. Los países árabes se distancian de la modernidad. Crece sin pausa el fenómeno religioso. R. Los pueblos son mucho más creyentes que hace 40 años, por la depresión y el conflicto entre los extremismos israelí y musulmán. ¿Qué hace Israel en las granjas libanesas de Chebá? Sólo ofrecer una justificación política a Hezbolá. ¿Qué ha logrado la invasión de Irak? Dar fuerza a esos movimientos. Nadie en el mundo árabe cree en la política estadounidense. La religión es la respuesta fácil a las cuestiones complejas. P. ¿Puede frenarse esa islamización? R. Sí, si hubiera estabilidad, justicia, dignidad y democracia. Si hay esperanza y trabajo, la gente será más moderada. EE UU debe retirarse de Irak y dejar de prometer democracia con tanques. Israel debe comprender que no puede tener el monopolio de la tierra y el monopolio de la historia en esta tierra. Un dirigente israelí ha dicho que causarían un holocausto a los palestinos. No esperaba que usaran este término referido a nosotros. Están volviéndose locos. Han perdido su inteligencia, porque la arrogancia es enemiga de la inteligencia. P. Cuál es la mejor manera de luchar contra la ocupación? R. Esto es una prisión. Nuestra vida no es vida, pero es mejor que la muerte. Es muy triste vivir bajo ocupación. La primera Intifada (la de las piedras contra los tanques) es el modelo. Provocó un cambio en la comunidad judía mundial y la opinión pública del planeta comprendió mejor al pueblo palestino. Creo que no volveremos a ese camino. No veo solución. El proceso de paz ha fracasado. Militarmente, no podemos. El presente es muy frágil. Nadie ve el futuro. Sólo el pasado es sólido. No hay luz al final del túnel, todo es oscuro. El actual proceso de paz no conduce a nada: Israel está haciendo imposible la paz.
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