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Ben Jelloum

Laberintos perdidos de la memoria

ALBERT Garrido

Lalla Fatma nació en Fez, se casó tres veces y vivió en Tánger hasta que se apagaron sus ojos. El segundo hijo barón de su tercer matrimonio se llama Tahar ben Jelloun, es escritor y medita sus obras en lo alto de un estudio del centro de París al que se llega tras escalar varios tramos de peldaños empinados que se adentran en el alma de un edificio silencioso. Lalla Fatma fue depositaria de todas las tradiciones de un Marruecos crepuscular que anda camino de su desaparición, conoció la luz seca de Fez cuando aún no había turistas y disfrutó la luz húmeda y el cielo protector de Tánger cuando la ciudad era canalla y cosmopolita a un tiempo. De allí salió Tahar ben Jelloun y allí volvió a menudo para no dejar que se marchitara una parte de él mismo.

Un día, la losa del tiempo se desplomó sobre las neuronas de Lalla Fatma y la enfermedad minó su memoria. Entonces inició un delirio en el que renacieron los años de juventud, regresaron recuerdos perdidos y en pleno desvarío suministró a su hijo el majestuoso argumento de Sur ma mère (sobre mi madre), engarce precioso de historias que Tahar ben Jelloun empezó a conocer en el mismo momento en el que ella dejó de saber que aquel que estaba a su lado era su hijo escritor. Algo que, en realidad, nunca supo exactamente en qué consistía porque nunca aprendió a leer, nunca supo cuál era el misterio inabarcable de las historias que quedan aprisionadas para siempre en las páginas de los libros.
A Lalla Fatma le hubiese gustado ver el documental Bucarest, la memòria perduda que Albert Solé ha dedicado a los recuerdos desvanecidos de su padre, Jordi Solé Tura. Hubiese comprendido que al reconstruir la peripecia de una vida, esta se salva para siempre, aunque Jordi Solé Tura no pueda recordar, como ella no pudo leer, un documental hecho para almacenar los recuerdos que hasta hace poco guardó el laberinto de su memoria. ¡Qué diferente todo a este Horst Rippert que derribó a Antoine de Saint-Exupéry y ha vivido con el recuerdo durante 64 años sin poder borrar del cerebro ni contar a nadie aquella pesadilla que todos los días quiso olvidar!

 

 

 

 

 

 

 

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Editor:
Abdelkader Chaui 
Equipo de Argan cultural: Gonzalo Fernández Parrilla, Malika Embarek López,  Ali Kacem, Mohamed Khaldi, Said Messari
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