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Marruecos en lenguas y literaturas

Gonzalo Fernández Parrilla / Franscisco Moscoso García

 Como cualquier otra literatura, la marroquí es al mismo tiempo una y diversa. Su diversidad proviene del crisol de lenguas, tiempos y espacios que abarca en tanto que "literatura nacional"; su presunta unidad deriva de su correspondencia con esa misma entidad nacional, ideológica y mutante, como todas.

  A la hora de abordar las literaturas de Marruecos, la primera gran distinción que hay que hacer es, por tanto, de índole lingüística. Según la Constitución, el árabe es la lengua oficial y, por diversos motivos, ha gozado y goza de un estatus preeminente. Su presencia en Marruecos se remonta a la islamización del norte de África en el siglo VIII y presenta dos registros fundamentales: un árabe culto, escrito —común al resto del mundo árabe, lengua del Corán y de la cultura clásica—y el dáriya o árabe marroquí, que constituye el registro más relevante desde el punto de vista de la comunicación oral. Aunque esta situación de diglosia es en realidad mucho más compleja, por lo que hoy en día los especialistas prefieren hablar de cuadriglosia, es decir, cuatro registros de la misma lengua que conviven entre sí: el árabe antiguo, el árabe moderno o estándar, el árabe marroquí y el árabe marroquí moderno. Conviene, no obstante, recordar que el árabe marroquí presenta también manifestaciones escritas como el zéjel moderno o la poesía popular del melhún, cuyas primeras manifestaciones se remontan al siglo XII.

 La arabización en Marruecos se llevó a cabo, a grosso modo, en dos grandes etapas: antes del siglo XI y después de este siglo. En la primera de ellas, a la que se suele llamar prehilalí, encontramos dialectos sedentarios y en la segunda, poshilalí, dialectos beduinos. El calificativo «hilalí» proviene de Banu Hilal, nombre de las tribus que protagonizaron junto a los Banu Maaqil y los Banu Sulaym el segundo período mencionado. Las tres grandes variantes del árabe hablado hoy en día en Marruecos se corresponden con: la zona norte, la zona centro y la zona sur. La primera comprende dialectos sedentarios y de montaña o yebalíes, y la segunda y tercera beduinos.

 Esta división no es exhaustiva ya que los dialectos árabes se han influenciado mutuamente pudiendo encontrar características beduinas en los sedentarios y viceversa, amén del importante sustrato bereber que los caracteriza, especialmente importante en la región de Yebala. En la actualidad, el dialecto hablado en  Rabat y Casablanca, capitales política y económica respectivamente, está dejando su huella en los otros dialectos marroquíes provocando un proceso de koinización que está dando como resultado la pérdida de los rasgos más sobresalientes de los dialectos árabes tradicionales. Por otro lado, es importante tener en cuenta que el árabe marroquí moderno, fuertemente influenciado por esta koiné en formación, es utilizado, cada vez más, por marroquíes que poseen un cierto nivel cultural y se caracteriza por el empleo de léxico y expresiones del árabe estándar.

 La otra lengua de Marruecos, la lengua autóctona de la región, es el bereber, denominación en desuso sobre la que ya se impone la de la propia lengua, tamazight -o amazige, término adaptado a la fonética del español que parece estar arraigando-. Los bereberes eran los habitantes autóctonos del norte de África antes de la llegada de los árabes. Su lengua se hablaba desde las Islas Canarias y el océano Atlántico hasta lo límites occidentales de Egipto y desde el Mediterráneo hasta los ríos Senegal y Níger y el macizo de Tibesti al sur. Hoy en día, las comunidades berberófonas más importantes se encuentran en Marruecos y Argelia. El bereber sólo es lengua oficial en Níger y Malí. No hay una lengua común que unifique las distintas variantes del bereber que se hablan hoy en día. Ni siquiera es posible remontarse a sus orígenes, ni tampoco reconstruir una especie de protobereber. Aunque bien es cierto que las distintas variantes o lenguas mantienen una estructura gramatical muy semejante y un léxico, con variaciones de una lengua a otra, que permite hermanarlas.

 Sigue siendo la lengua materna de al menos un tercio de la población marroquí y cuenta con tres variantes principales (tarifit-Rif-, tamazight-Atlas- y tachelhit-Sus-) y con una rica literatura de tradición oral. El movimiento amazigh (www.congres-mondialamazigh.org) se encuentra en pleno ascenso reivindicativo de su identidad cultural y lingüística, lo que, como es natural, incluye el desarrollo de una literatura escrita. El amazige cuenta con un antiguo alfabeto propio, el tifinagh, pero se suele escribir con el alfabeto árabe o el latino. Es importante destacar que en el año 2001 se creó el «Institut Royal pour la Culture Amazighe» (IRCAM) y que, a modo de experimentación en 317 escuelas de primaria, un cinco por ciento del total, se ha introducido la enseñanza del amazige a partir del curso 2003-2004.

 Junto al árabe y el tamazight, hay que destacar la presencia del francés en la administración, la universidad, los medios de comunicación y las élites económicas, así como en la fecunda literatura poscolonial que ha generado. A pesar de que la mayoría de la literatura marroquí se escribe en árabe, desde Europa es conocida sobre todo por autores como Tahar Ben Jelloun o Driss Chraibi que, aunque nacidos y educados en Marruecos, llevan décadas viviendo y publicando en Francia y escriben en francés. Las familias de clase media suelen escolarizar a sus hijos en centros privados franceses, ya que se considera que un estudiante que haya hecho sus estudios en la escuela privada tendrá más oportunidades laborales que uno que los haya realizado en la pública.

 Además del francés, pervive la otra lengua de los colonizadores, el español. Sin embargo, no puede decirse que haya producido una auténtica literatura poscolonial -pese al tesón de individuos y grupos como la Asociación de Escritores de Lengua Española-, aunque sí se ha mantenido viva en el norte de Marruecos, fundamentalmente a nivel oral y gracias, en gran medida, a la televisión. En la actualidad, el español despierta un interés creciente, y cada vez son más lo estudiantes de la zona centro y sur del país que pasan la selectividad en esta lengua y vienen a estudiar a la Universidad española.

 En relación con estas dos lenguas europeas, es interesante destacar la influencia que han ejercido y ejercen, ya sea en la época de los protectorados francés y español ya sea en la actualidad, en el árabe marroquí, lo cual ha hecho que muchas palabras de estas lenguas se hayan introducido adaptándose a su fonética. En aquellos hablantes que son bilingües o con un buen dominio del francés y el español, se puede incluso llegar al «code-switching», es decir, a la «alternancia de códigos». Esta situación lingüística está sobre todo presente en las grandes ciudades como Rabat o Casablanca para el francés y Ceuta para el español.

 Cada una de las lenguas mencionadas ha generado una literatura. Sin embargo con "literatura marroquí" —que naturalmente engloba a todas esas lenguas y registros—se suele aludir a lo que se considera la literatura nacional por excelencia, la literatura escrita en árabe, cuyas primeras manifestaciones se suelen remontar a los siglos VIII-X. Si bien con los idrisíes (s. IX) se puede hablar ya de un movimiento literario, el auténtico desarrollo de la literatura árabe hay que situarlo en el periodo almorávide (XI-XII), cuando Alándalus y Marruecos formaron parte de un mismo y vasto imperio. Desde los almorávides, la literatura marroquí clásica se suele dividir de acuerdo con las dinastías que reinaron en el país: almohade (XII-XIII), meriní (XIV-XV), saadí (XVI-XVII) y alauí (s. XVII-hasta finales del s. XIX). Aunque desde el s. XIX comenzaron a producirse cambios en el ámbito literario, fruto del influjo del Oriente árabe, hasta bien entrado el siglo XX la literatura en Marruecos siguió cultivándose de acuerdo con los patrones clásicos.

 

 

 

 

 

 

 

 

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Editor:
Abdelkader Chaui 
Equipo de Argan cultural: Gonzalo Fernández Parrilla, Malika Embarek López,  Ali Kacem, Mohamed Khaldi, Said Messari
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Madrid - España