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LA PERESTROIKA DEL CAPITAL

Grupo Intercultural Nekor

Recientemente, asistiendo a una conferencia sobre la cooperación Norte-Sur en la Universidad Autónoma de Madrid donde estaba presente Sami Naïr, surgió el inevitable tema del contrato de integración para inmigrantes, impulsado por un sector conservador de la política Europea, como una posible solución para el problema migratorio Norte-Sur. La propuesta de contrato para los inmigrantes del Sur que llegan al Norte, contiene varios problemas de fondo, pero voy a referirme solo a algunos de ellos: la falacia de llamarle “contrato” a una decisión que es una imposición; la incongruencia de imponer una tabla de valores “europeos” a personas de otros pueblos que por ende, y de manera implícita, tendrían valores inferiores; y la desacertada visión de que los valores pueden ser de alguna manera objetivados y presentados como un  paquete de objetos o cosas medibles y cuantificables. De entrada encontramos tres problemas centrales con esta propuesta, un problema jurídico, uno ideológico, y un tercero, epistemológico.

El problema jurídico estriba en que un contrato es una acuerdo entre dos partes de manera voluntaria y donde nadie impone al otro unas condiciones a cumplir, sino que las condiciones se deciden de manera bi-direccional por ambos miembros sin coacción (y no hace falta haber leído a Hans Kelsen o a Habermas para ponernos de acuerdo en como y cuando un contrato tiene cabida).

El problema ideológico consiste en creer que los valores atribuidos a un país como Francia, o España, son “los valores” universales por excelencia. Existen pueblos mal llamados primitivos donde se sacrifica un animal una vez al año por motivos rituales, a diferencia de nuestros mataderos urbanos de miles de reses para alimentar los McDonald’s. La filosofía de la no violencia (ahimsa), no la crearon unos genios en Europa. Habría que recordar también que no fueron ni Inglaterra ni Francia los primeros países en abolir la esclavitud, sino los “salvajes” negros de Haití en 1791, para luego ser arrasados por el ejército napoleónico, portador de los sagrados “valores” de la revolución francesa. Como hay tanto por abundar en este tema es mejor dedicarle otra ocasión. El problema epistemológico es igualmente significativo de la falta de consistencia de la visión política que está detrás del contrato de la vergüenza. No debemos olvidar, sobre todo después de Auschwitz, que los valores no se pueden imponer, que los valores son el fruto del consenso y no de la coerción, que no hay valores ni de China ni de Senegal, que los valores humanos no tienes nacionalidad, ni reconocen fronteras. Los valores éticos son un patrimonio común de todos los seres humanos sin distingos de nación, etnia o clase social.

El valor abstracto que se desprende de la palabra “igualdad” no lo inventó Mirabeau, pero tampoco pertenece a Jefferson. La igualdad es un ideal abstracto de la humanidad en su conjunto. La “democracia” no es una propiedad exclusiva del Norte frente al Sur. El respeto a la diferencia no es un valor de un país frente a otro. Los valores no son cosas. No están en los bancos ni cotizan en la bolsa. Pero hay algo que me preocupa más que todo esto, y es el evidente atraso en el que Europa se coloca con esta política de control migratorio con respecto a su tradición liberal y humanista. Sami Naïr propone volver a la Ilustración. Magnífico. Estoy de acuerdo, con un leve matiz: que se abra paso, junto a una nueva ilustración, un proceso de perestroika del sistema capitalista mundial. Ahora, que ha caído el socialismo real, con todas sus falacias y sus errores, es hora de replantear y reestructurar también las causas de la inequidad global desde las relaciones sociales de producción  y de control social del sistema financiero transnacional capitalista. El capitalismo necesita su propia perestroika, pero esta vez hasta el fondo, aunque no sepamos cuál ha de ser su final. Quizás el detonante sea la crisis de los valores. Volveremos a Neitzsche, pero más aún, a Kafka.

Coordinador del Grupo IN (Grupo Intercultural Nekor)

gruponekor@gmail.com

www.grupointerculturalnekor.blogspot.com

                 

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Editor: Abdelkader Chaui 
Equipo de Argan cultural:
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